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ANALISIS JURÍDICO DE LAS ARMAS DE FUEGO TRAS EL FALLECIMIENTO DE SU PROPIETARIO

En España, la posesión de armas de fuego se encuentra sometida un régimen administrativo muy restringido en donde tanto el arma de fuego como su titular han de someterse al tratamiento de la Administración; regimen que en ocasiones puede llegar a causar algunos inconvenientes a los titulares de éstas.

Si entrar en una valoración política del control administrativo que existe en nuestro país sobre la tenencia de armas de fuego y su control, en este artículo vamos a examinar una de las casuisticas que más preguntas suscita a nuestros federados: qué ocurre con las armas de fuego tras el fallecimiento de su titular.

1.         REGIMEN NORMATIVO

El régimen jurídico actualmente vigente en España en esta materia se encuentra recogido bajo el Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas (en adelante «RD 137/1993, de 29 de enero»).

Es importante señalar que la regulación española se encuentra fuertemente afectada por la normativa europea, pues desde el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea se han dictado una gran multitud de normativa en esta materia con el fin de establecer un marco armonizado en toda la Unión Europea en lo respectivo a la tenencia de armas, su fabricación y comercialización. Así, en este sentido, la normativa más relevante se encuadra en la Directiva 91/477/CEE del Consejo, de 18 de junio de 1991, sobre el control de la adquisición y tenencia de armas, recientemente derogada por la Directiva (UE) 2021/555 del Parlamento Europeo y del Consejo de 24 de marzo de 2021 sobre el control de la adquisición y tenencia de armas, cuya entrada en vigor se produjo el pasado 26 de abril de 2021.

Para poder ser titular de un arma de fuego, en virtud del Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas, se precisará, de entre otros requisitos, de una licencia concedida por la administración que, dependiendo del tipo de arma, se corresponderá con una categoría u otra.

2.         SITUACIÓN ADMINISTRATIVA TRAS EL FALLECIMIENTO DEL TITULAR

Tras el fallecimiento del titular de un arma de fuego se deberá atender obligatoriamente a lo dispuesto por el artículo 93 del Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas, que dispone:

«Artículo 93.

1. En caso de fallecimiento del titular, los herederos o albaceas deberán depositar las armas en la Intervención de Armas de la Guardia Civil, tratándose de particulares, y en los servicios de armamento de sus propios Cuerpos o Unidades, si son titulares de licencia A, donde quedarán durante un año a su disposición por si alguno de ellos pudiese legalmente adquirirlas y quisiera hacerlo. El depósito deberán efectuarlo tan pronto como tengan conocimiento de la obligación de hacerlo y en cualquier caso dentro de los seis meses siguientes al fallecimiento.

2. Durante el indicado plazo de un año, también podrán los herederos enajenar el arma con arreglo a lo dispuesto en el artículo siguiente o recuperarla, documentándola o inutilizándola, en la forma prevenida respectivamente en los artículos 107 y 108, para conservarla como recuerdo familiar o afectivo.

3. Transcurrido el plazo de un año desde su depósito sin que el arma hubiera recibido ninguno de los destinos previstos en los apartados anteriores, la Dirección General de la Guardia Civil podrá llevar a cabo su destrucción, exceptuándose aquellas armas reglamentadas que tengan un valor acreditado como patrimonio histórico de conformidad con la Ley 16/1985, de 25 de junio (RCL 1985, 1547, 2916), del Patrimonio Histórico Español. Estas armas se enajenarán en pública subasta y se entregará su importe a los herederos se ingresará a su disposición en la Caja General de Depósitos o, en su caso, se enajenarán a Museos u organismos con finalidad cultural, histórica o artística en materia de armas. En todo caso, dichas armas y sus adjudicatarios deberán reunir los requisitos establecidos en este Reglamento para su adquisición y tenencia.

4. Al depositar las armas, de acuerdo con lo dispuesto en el apartado 1, se entregarán las guías de pertenencia para su anulación y comunicación al Registro Central de Guías y de Licencias»

De acuerdo con el texto normativo, será necesario que tras el fallecimiento del titular del arma de fuego sus causahabientes la depositen lo antes posible en la Intervención de Armas de la Guardia Civil[1]. En lo referente al plazo para hacerlo, la normativa dispone que «tan pronto como tengan conocimiento de la obligación de hacerlo», aunque en cualquier caso se deberá depositar, como máximo, dentro de los seis meses siguientes al fallecimiento de su titular.

Una vez puesta el arma a disposición de la Intervención de Armas de la Guardia Civil, los causahabientes del titular dispondrán del plazo de un año para:

  1. Enajenarla.
  1. Recuperarla legalmente si dispusiese de la licencia correspondiente.
  1. Recuperarla para inutilizarla y conservarla como un recuerdo familiar o afectivo.

Resulta importante señalar que, de acuerdo con la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, el plazo de un año computará como un año natural a contar, en este caso concreto, desde la fecha en que se depositó el arma de fuego.

Una vez transcurrido este plazo sin que se haya realizado ninguna acción por parte de los causahabientes del titular fallecido, la Dirección General de la Guardia Civil podrá llevar a cabo su destrucción.

3.         CONCLUSIÓN

El titular de un arma de fuego deberá tener en cuenta lo anteriormente expuesto de cara a la eventual herencia con la que quiera gravarla. Desde Ponce de León Abogados recomendamos establecer una disposición testamentaria mediante la cual establezca la entrega de esta a algún familiar concreto y el modo. Así, por ejemplo, se podría establecer que para el caso en que ninguno de los causahabientes pretenda disponer de ella con la preceptiva licencia, se prohíba su enajenación y se inutilice para conservarla como recuerdo familiar. Ello, no obstante, no excusa de entregarla a la Intervención de Armas de la Guardia Civil en plazo máximo de seis meses desde el fallecimiento de su titular.


[1] Para el caso que se trate del arma de un titular de licencia A, se deberá depositar en el mismo plazo en los servicios de armamento de sus propios Cuerpos o Unidades.

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